El cobro de envío se mudó a Ajustes › Menú, en la tarjeta Cobro de envío, y ahora se configura por sucursal: cada una tiene su propia tarifa, su propio umbral de envío gratis y su propio pedido mínimo. Antes había un solo número para todo el negocio, que se contradecía con las zonas de cada sucursal y podía anunciar "Envío gratis" en el menú mientras el checkout sí cobraba.
Eliges cómo cobras: no cobro envío, una tarifa para todos, o por distancia — zonas en kilómetros, cada una con su precio y su nombre. Para quien queda fuera de tus zonas decides tú: se le ofrece pasar a recoger, o el pedido entra sin precio de envío y tú se lo pones al aceptarlo. Y puedes elegir si el comensal ve el mapa con tus zonas o sólo su precio y su distancia.
También arreglamos algo que costaba dinero: los pedidos a domicilio levantados en el Punto de Venta ya cobran el envío. Antes el mostrador los cobraba en $0 aunque tu menú digital sí los cobrara, así que el mismo pedido levantado por teléfono salía sin envío. Ahora el cajero ve el renglón de envío en el ticket, la tarifa se recalcula sola conforme arma la cuenta —incluido el envío gratis por monto— y si cambia el pedido a Para llevar, el cobro se limpia en lugar de arrastrarse.
Toda esa pantalla de ajustes guarda sola mientras escribes, y si algo no se puede guardar te lo dice en el momento. Antes un valor con decimales podía tirar el guardado completo en silencio y perdías todo lo que habías capturado.
Hay una sección nueva, Ajustes › Avisos al cliente, donde prendes y apagas uno por uno los mensajes de WhatsApp que reciben tus comensales: pedido aceptado, pedido rechazado, avance del pedido, invitación a opinar, premios de lealtad y el ticket de caja. Cada uno viene con una vista previa en vivo de cómo se ve el mensaje con los datos de tu negocio. Antes eran ajustes sueltos repartidos en varias pantallas y sólo la encuesta tenía interruptor propio.
Ahí mismo puedes quitar el folio de los avisos. Muchos negocios numeran con el consecutivo interno del Punto de Venta, que al cliente no le dice nada. Al apagarlo, el número desaparece de todos lados donde el comensal lo alcanza a ver: el mensaje, la página de seguimiento, la encuesta de opinión y la pantalla de "pedido recibido" del quiosco. Tus avisos internos lo conservan, para que tú sí puedas encontrar el pedido en el panel.
Y si tienes prendido el agente de WhatsApp, arreglamos la causa por la que podía no contestar nunca: cuando el agente estaba guardado contra una sucursal, las conversaciones que llegaban sin sucursal identificada se quedaban sin agente y el mensaje moría sin respuesta ni error. Ahora siempre se resuelve un agente, y las cuentas afectadas se recuperan solas.
Si imprimes por Bluetooth, es probable que el ticket se te cortara siempre en el mismo punto, sin error y con la impresora aparentemente sana. Reescribimos por completo esa parte:
Renovamos la velocidad y el tacto del Punto de Venta. Los productos entran a la cuenta al instante, sin esperar al servidor; ya no hay pantallas de carga de adorno; el cambio de cantidad tiene su propio teclado táctil y los botones de más/menos aceptan mantener presionado; cobrar toma menos toques; y hay vibración de confirmación en las acciones que importan.
También cazamos y arreglamos los lugares donde la gente terminaba picando varias veces porque nada respondía: el botón de marcha a cocina ahora acusa recibo, "Exacto" muestra que ya se aplicó, el botón de menos explica su límite en vez de apagarse sin decir nada, los errores al marcar pagado se ven dentro del modal en vez de quedar escondidos detrás, y el detalle de una orden ya no se queda atorado en el esqueleto de carga. En el menú del comensal crecimos los botones del carrito para que se puedan tocar bien con el dedo, y el panel de notificaciones ya no se sale de la pantalla en celular.
Otro cambio que se nota: el Punto de Venta ahora siempre abre el armado cuando un producto tiene modificadores. Antes, si las opciones por default ya alcanzaban para ser válidas, la línea se agregaba callada y el cajero nunca veía los extras opcionales ni los que cuestan — y se dejaban de cobrar.
El alta, la edición y la baja de sucursales se movieron al selector de sucursal de la barra lateral: donde ya cambias de sucursal es donde ahora también creas una nueva o editas la que tienes abierta. Desapareció la pantalla aparte de Ajustes › Sucursales, que obligaba a ir a otro lado para algo que empieza en el selector.
Cada sucursal puede tener además su propia identidad de marca —logo, portada y colores— desde Ajustes › Marketing, en lugar de compartir una sola para todo el negocio.
Y si tu menú público todavía trae los platillos de ejemplo con los que arrancó tu cuenta, ahora lo avisa con un letrero para que ningún cliente crea que ese es tu menú real. Se quita solo en cuanto editas o agregas un platillo tuyo.
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