Cada vez que un cliente paga en tu caja, suma un sello. Cuando junta los que tú pediste, canjea su recompensa desde una página en su celular. Es la tarjeta de cliente frecuente de siempre, sin sellos de tinta que se acaban ni cartones que se pierden en la cartera, y ligada a tu directorio de clientes.

Cada cliente tiene su tarjeta de sellos digital, siempre disponible en su celular. Se llena sola conforme regresa y consume, sin sellitos de tinta que se corren, sin cartones que se maltratan y sin la tarjeta que justo se quedó en casa el día que volvió a tu restaurante.
Tu equipo no tiene que acordarse de un paso extra ni cargar un sello de hule. Al cerrar el pago del cliente en el punto de venta, el sello se acredita en automático, así que el programa avanza solo con el mismo cobro que ya haces todos los días.
El cliente sabe exactamente cuántos sellos lleva y cuántos le faltan para su premio. Ese objetivo a la vista le da un motivo concreto para volver a tu restaurante en lugar de irse con la competencia de al lado.
El cliente abre su página de lealtad en el navegador del celular, revisa su avance y canjea la recompensa en cuanto completa la tarjeta. No hay app que descargar, cuenta que crear ni pasos raros que lo frenen justo cuando quiere reclamar su premio.
Cada sello queda asociado al cliente dentro de tu directorio, así que la lealtad no vive en un cuaderno aparte. Sabes quién regresa seguido, quién está por completar su tarjeta y a quién vale la pena consentir para que no se enfríe.
En lugar de regalar descuentos sueltos que solo mueven un día, das un motivo continuo para regresar. La tarjeta de sellos premia justo al cliente que ya te elige de manera repetida y lo empuja a completar el ciclo una y otra vez.
Tarjeta de sellos digital
Defines cuántos sellos necesita un cliente para ganarse su recompensa y el programa lleva la cuenta por ti. Cada cliente ve su propia tarjeta con los sellos que ya juntó y los que le faltan, siempre al día, sin depender de un cartón que se moja, se rompe o se queda olvidado. Y como todo es digital, dejas de reponer tarjetas perdidas y de discutir si un sello estaba puesto o no: la cuenta es una sola.

La tarjeta de cartón vive en la cartera, se moja, se rompe y muchas veces el cliente la olvida justo el día que vuelve. La versión digital siempre está en su celular, lista para sumar el siguiente sello sin excusas ni tarjetas de repuesto.
Con sellos de tinta, la cuenta se lleva a mano y siempre hay dudas: ¿ya iban cinco o seis? Al acreditarse en la caja, el sello queda registrado en el momento del cobro y nadie tiene que confiar en lo que recuerda cada turno.
Una tarjeta de cartón es anónima: no sabes de quién es hasta que la ves. Al quedar ligada a tu directorio, cada tarjeta digital tiene nombre y te ayuda a reconocer a tus clientes frecuentes en lugar de tratar a todos como desconocidos.
Cómo se conecta
Del sello que entra en caja hasta la recompensa que el cliente canjea solo
En la caja
El sello no depende de que el mesero se acuerde ni de que alguien saque el sello de hule. Cuando tu equipo cierra el cobro del cliente en el punto de venta, el sello se acredita en ese momento a su tarjeta. Así el programa corre parejo en cada turno y en cada caja, sin pasos manuales que se olvidan cuando el mostrador está lleno y todos andan a las prisas.
Para el cliente
Cada cliente abre su página de lealtad en el navegador del celular, ve cuántos sellos lleva y canjea su recompensa cuando completa la tarjeta. No hay app que descargar ni cuenta complicada que crear: es una página pensada para que el cliente la use en segundos, en la mesa o en el mostrador, y para que reclamar el premio sea la parte fácil y no un trámite que lo haga desistir.
En tu directorio
Los sellos no viven sueltos: quedan asociados a cada cliente dentro de tu directorio. Con eso sabes quién regresa seguido, quién ya está por completar su tarjeta y a quién conviene consentir con una atención especial. Es la misma base de clientes que usas para tu operación, ahora también con su historial de lealtad, para que tratar bien al que vuelve deje de ser cuestión de suerte.
| Funcionalidad | Tarjeta digital | Cartón y sello de tinta |
|---|---|---|
| El sello se acredita al cobrar | A mano | |
| Cuenta exacta y sin discusiones | ||
| No se pierde ni se maltrata | ||
| El cliente ve su avance en el celular | ||
| Ligada a un cliente con nombre | ||
| Sabes quién es tu cliente frecuente | ||
| Sin reponer tarjetas ni comprar tinta |
Tu cajero anota el teléfono del cliente al cobrar y ahí vive su tarjeta. Cuando el cliente quiere saber cuántos sellos lleva, entra a la página de lealtad de tu restaurante y escribe ese mismo número.
Cada pedido cobrado suma un sello una sola vez. Si el pago se reintenta, el pedido no vuelve a sellar.
Al completar la tarjeta, el cliente ve en su página un PIN y un código QR para canjear en tu mostrador, y le llega un aviso por WhatsApp. Si no quieres mandar ese aviso, lo apagas en Ajustes, en Avisos al cliente.
El programa de lealtad requiere tener activo el módulo de Menú y un plan de pago (plan plus o superior). No está incluido en el plan básico ni de forma gratuita, aunque puedes probarlo 14 días sin tarjeta de crédito. Si ya usas el menú digital y el punto de venta, activarlo es sumar la tarjeta de sellos sobre lo que ya operas, sin cambiar de sistema. Revisa los planes en /precios.
Se apoya en tu punto de venta
El programa de lealtad no es un sistema aparte que tu equipo tenga que abrir por su cuenta. El sello se genera desde el cobro que haces en el punto de venta, en el mismo flujo con el que registras la venta y cierras la cuenta del cliente. Por eso no agrega carga al servicio: si tu cajero ya sabe cobrar, ya sabe emitir sellos. Conoce cómo funciona la caja y todo lo que puedes cobrar desde ahí.
Sobre tu menú digital
El programa de lealtad se apoya en el módulo de Menú, la misma base con la que tus clientes ven tu carta y hacen sus pedidos. Por eso el cliente que ya escanea tu menú y ordena desde su celular encuentra la tarjeta de sellos como una extensión natural de esa experiencia, con tu marca y sin plataformas ajenas de por medio. Si aún no usas el menú digital, ahí empieza todo el ecosistema.

Decide el premio y cuántos sellos lo ganan, según lo que tu margen aguanta: un café a los cinco, un postre a los ocho. Premia la sexta o séptima visita, no la segunda, para que el programa pague clientes que ya regresan y no descuentos sueltos. Si además quieres premiar la constancia, activa la racha: por ejemplo, un sello extra cuando el cliente viene tres semanas seguidas.
La tarjeta de sellos se liga a los clientes de tu directorio, así que la lealtad avanza sobre la misma base de clientes que ya usas en tu operación, sin llevar una lista aparte ni duplicar información.
Con el programa activo, tu equipo emite el sello al cerrar el cobro en el punto de venta. No hay que abrir otro sistema ni cargar sellos de hule: el sello entra con la venta y la tarjeta del cliente avanza sola.
Entre visita y visita, el cliente abre su página de lealtad en el celular y ve cuántos sellos lleva y cuántos le faltan para su premio, así que siempre sabe qué tan cerca está de la recompensa.
Cuando un cliente completa su tarjeta, canjea la recompensa desde su propia página. Tú solo lo recibes con su premio y aprovechas ese momento para reforzar la relación y dejarle ganas de volver.
Defines cuántos sellos vale una recompensa según lo que tu margen permite, así que el premio siempre tiene sentido para tu negocio y no se te convierte en un gasto que se sale de control.
Como el sello entra al cobrar en el POS, la cuenta de cada cliente es exacta y no depende de que alguien la lleve a mano en un cuaderno o se acuerde de cuántos sellos iban en cada tarjeta.
Al quedar ligado a tu directorio, ves quién vuelve seguido y a quién vale la pena cuidar, con datos reales de tu propia clientela en lugar de corazonadas sobre quién es cliente frecuente.
El cliente revisa y canjea desde una página en su navegador. Que no tenga nada que descargar significa menos fricción, menos gente que abandona a medio camino y más clientes que sí usan el programa.
Las piezas del programa, de un vistazo
Es la tarjeta de cliente frecuente de toda la vida, sin cartón: una página en el celular del cliente donde se acumulan los sellos que gana cada vez que paga en tu caja, y desde la que canjea el premio cuando completa la tarjeta. No hay app que descargar ni sello de tinta que reponer.
Tres decisiones: qué premio das, cuántos sellos lo ganan y desde cuándo. Un café gratis a los cinco sellos o un postre a los ocho son puntos de partida que el margen de un restaurante aguanta. Con eso definido, activas el programa en Ajustes y los sellos empiezan a entrar con cada cobro en el POS.
Cada cliente tiene una tarjeta de sellos digital ligada a tu directorio. Defines cuántos sellos necesita para ganarse una recompensa y el programa lleva la cuenta. El cliente ve su avance desde su propia página, sin cartones de papel ni sellos de tinta, y tú dejas de reponer tarjetas perdidas o de discutir cuántos sellos iban.
El sello se emite al cobrar en el punto de venta. Cuando tu equipo cierra el pago del cliente, el sello se acredita en ese momento a su tarjeta, sin pasos manuales que se olviden cuando hay prisa. Conoce más de la caja en /funcionalidades/punto-de-venta.
El cliente abre su página de lealtad en el navegador del celular, revisa cuántos sellos lleva y canjea la recompensa cuando completa la tarjeta. No necesita descargar ninguna app ni crear cuentas complicadas, así que reclamar el premio es la parte fácil y no algo que lo haga desistir.
Sí. Cada sello queda asociado a un cliente dentro de tu directorio, así que el historial de lealtad vive junto a tu base de clientes. Con eso reconoces a tus clientes frecuentes, ves quién está por completar su tarjeta y decides a quién consentir para que no se enfríe.
No hay versión gratis. La tarjeta de lealtad digital viene en los planes Plus y Pro, y necesita el módulo de Menú activo; el plan Básico no la incluye. Lo que sí puedes hacer es probarla 14 días sin tarjeta de crédito: te registras en Plus, armas tu programa y ves entrar los primeros sellos antes de pagar. Los precios están en /precios.
Una promoción o un cupón empuja una venta puntual; la lealtad premia que el cliente regrese una y otra vez. Se complementan: puedes usar promociones para momentos específicos y la tarjeta de sellos para construir clientes frecuentes. Compara en /funcionalidades/promociones-descuentos.
Sí. Como cada sello queda ligado a un cliente, sabes quién vuelve seguido y puedes atenderlo mejor. Ese mismo cliente frecuente también es el que suele dejar reseñas: combínalo con /funcionalidades/resenas-calificaciones para escuchar a quien más te visita.
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