Configura 2x1, porcentaje, monto fijo y códigos de descuento desde el mismo sistema. Tu equipo cobra en POS o menú digital con reglas claras de vigencia, monto mínimo, sucursal y límite de usos.
Aplica descuentos por porcentaje sobre la cuenta o sobre productos concretos. También puedes decidir si el porcentaje considera modificadores cuando sí te conviene.
Resta una cantidad exacta en pesos para bienvenida, recompra o campañas de baja fricción. El descuento entra al cobrar, sin hacer cuentas a mano.
Arma 2x1 y otras promos para mover inventario o empujar días flojos sin dejar que cada caja lo interprete distinto.
Crea códigos para WhatsApp, volante, redes o mostrador y revisa cuántas veces se canjeó cada uno.
Programa inicio y fin para que la promo se prenda y apague sola. Útil para horas valle, fines de semana o temporadas.
Pon topes de uso para cuidar margen y evita que un código siga corriendo cuando ya cumplió su objetivo.
Configura porcentaje, monto fijo o 2x1, elige productos y define vigencia. La promo se aplica sola y el equipo cobra igual en cada turno.

Desde Catálogo puedes crear promociones por producto y códigos con reglas más finas. Si tienes varias sucursales, puedes limitar una promo a una sola. Si vendes por menú digital y POS, ambos respetan la misma lógica. Y en reportes de ventas puedes separar promociones, cupones y descuentos manuales para no mezclar todo en la caja.

Crea la promoción o el código desde Catálogo y deja claro qué vas a mover: platillos, combos, bienvenida o recompra.
Define tipo de descuento, fechas, monto mínimo, sucursal y límite de usos. Así la oferta sale con reglas claras desde el inicio.
El cliente la aprovecha en menú digital o el equipo la aplica al cobrar. Después revisas usos y ventas sin perseguir capturas ni cuentas sueltas.
No todas las promos sirven para lo mismo. Estas son de las que más sentido tienen en restaurante.
Una promo puede empujar complementos y versiones más completas sin obligar al equipo a venderlas de memoria en cada mesa o mostrador.
Los 2x1 y descuentos por producto sirven mejor cuando tienen fecha, horario o límite. Así ayudas a la venta sin abrir un hoyo en el margen.
Un monto fijo o porcentaje bien puesto funciona para recompra o bienvenida, pero conviene dejarlo atado a vigencia y mínimo de compra.
Si compartes un código distinto en WhatsApp, redes o volante, luego sí puedes ver cuál trajo pedidos de verdad.
Sirve para campañas de temporada, horas valle o categorías concretas. Si lo necesitas, el porcentaje también puede calcularse sobre modificadores.
Útil para bienvenida, recompra o activaciones simples. También te deja fijar un monto mínimo de orden para no regalar margen de más.
Funciona para mover volumen en días flojos o empujar productos específicos. La clave es dejarlo con vigencia y productos bien definidos.
Las dos sirven para vender más, pero no resuelven lo mismo. Una promoción automática funciona mejor cuando quieres que el sistema haga el trabajo sin depender de que el cliente recuerde un cupón o de que el cajero lo escriba bien. Piensa en un 2x1 de martes, un descuento en desayunos antes de cierta hora o una promo para mover un producto específico que se está quedando atrás. La regla se configura una vez y luego corre sola en el menú digital y en el punto de venta.
Un código de descuento tiene más sentido cuando quieres medir un canal o limitar mejor la oferta. Si mandas una campaña por WhatsApp, si imprimes volantes para una colonia concreta o si haces una dinámica de bienvenida para clientes nuevos, el código te deja separar esa acción del resto de las ventas. También te sirve cuando necesitas monto mínimo de compra o un número máximo de usos. Así no dependes de memoria ni de capturas de pantalla para saber si la campaña sí funcionó.
En operación diaria, una decisión simple ayuda bastante:
Hay restaurantes que combinan ambas. Por ejemplo, una cafetería puede tener una promoción automática para pan dulce por la mañana y al mismo tiempo un código de bienvenida para recuperar clientes que dejaron el carrito. Una taquería puede usar un 2x1 entre semana y aparte un código para pedidos de WhatsApp que quiera empujar en horario de baja demanda. Una pizzería puede lanzar un descuento fijo solo en una sucursal mientras prueba si la campaña sí mueve ventas sin tocar toda la operación.
La diferencia importante es que el sistema te deja bajar estas decisiones a reglas concretas. No se queda en la idea de "hacer una promo". Puedes elegir productos, definir vigencia, limitar por sucursal y dejar claro cuánto se descuenta. Eso evita la típica escena de caja donde cada persona interpreta la promoción de una forma distinta.
Si tu problema principal es visibilidad, también puedes combinar estas promos con anuncios dentro del menú. Si lo que quieres es revisar después qué día, producto o campaña respondió mejor, entonces tiene más sentido cruzarlo con analíticas y reportes.
Las promociones 2x1 los martes nos cambiaron la semana. Antes era nuestro día más flojo y ahora llenamos casi como un fin de semana, sin que el equipo tenga que calcular nada en la caja ni equivocarse al cobrar.
Mariana Gómez
Dueña de Taquería La Esquina, Guadalajara
Pusimos un código de bienvenida con monto fijo y límite de usos. Saber cuántas veces se canjeó cada campaña nos ayudó a decidir dónde invertir en publicidad. Todo quedó controlado y sin sorpresas desagradables en el margen.
Roberto Sánchez
Gerente de Cocina Norteña, Monterrey
Programamos descuentos por porcentaje con fechas de vigencia para las fiestas y se apagaron solos cuando terminó la temporada. Ya no se nos olvida desactivar ofertas ni perdemos dinero por descuidos del equipo.
Lucía Hernández
Encargada de Café Aurora, Puebla
El límite de usos por código evita que una oferta se canjee más de lo que tu ganancia permite. Lanzas campañas agresivas con la tranquilidad de que no se saldrán de control.
Cada promoción tiene fecha de inicio y fin. Cuando termina la vigencia, deja de aplicarse de inmediato, así que nunca pierdes dinero por una oferta que se quedó encendida por descuido.
Revisa cuántas veces se canjeó cada código y compara resultados entre campañas. Repites lo que funciona y descartas lo que no, con datos reales en lugar de corazonadas.
Creas y ajustas promociones desde un panel sencillo, sin programar nada ni pedir ayuda. Tu equipo deja lista la primera campaña el mismo día que empieza a usar la herramienta.
Las promociones fallan menos por la idea y más por la ejecución. El problema no suele ser el 2x1 en sí. El problema es dejar una regla ambigua, olvidar apagarla o descubrir demasiado tarde que estuvo regalando margen en tickets donde no debía. Por eso conviene revisar cuatro cosas antes de publicarla.
Si tienes varias sucursales, no siempre quieres la misma oferta en todas. Hay campañas que sirven para una zona con tráfico lento, para una barra que quiere empujar cierto producto o para un local nuevo que necesita mover primeras visitas. Limitar la promoción por sucursal evita contaminar el resto de la operación solo por probar una idea.
Una promo sin vigencia clara casi siempre termina costando más de lo planeado. Si la campaña es para fin de semana, quincena, temporada o una franja de baja demanda, déjala programada desde el principio. Así no dependes de que alguien se acuerde de apagarla.
En códigos, el monto mínimo de compra ayuda mucho. No es lo mismo regalar $50 en una orden de $120 que en una de $400. También vale la pena definir usos máximos cuando haces una campaña agresiva. El objetivo no es poner fricción por ponerla. Es mantener control mientras pruebas una oferta.
Si al final del día todo descuento cae en la misma bolsa mental, no aprendiste nada. Una ventaja real de operar esto desde el sistema es que después puedes separar promociones, cupones y descuentos manuales en reportes. Eso te permite responder preguntas útiles: ¿la promo movió volumen o solo regaló margen?, ¿el código de WhatsApp sí trajo pedidos?, ¿qué sucursal usó más la campaña?, ¿qué tanto dependió el equipo de descuentos manuales en vez de reglas bien configuradas?
También cambia la conversación con caja y turno. Cuando la regla está clara desde el sistema, el equipo deja de improvisar. Cobra lo que corresponde, ve la promoción aplicada y puede seguir atendiendo. Y cuando toca cierre, ya no hay que reconstruir a mano qué descuento salió de una promo, cuál fue un cupón y cuál fue un ajuste manual.
Si tu restaurante ya usa menú digital, promociones y códigos ayudan a que la oferta llegue al cliente sin reimprimir ni reenviar la carta cada vez. Si además cobras desde punto de venta, el beneficio no es solo vender más. Es vender más con menos margen para el error.
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