Antes, cualquier producto que agregabas a una orden que ya estaba en cocina salía al instante: llegaba a la pantalla de cocina y se imprimía su comanda antes de que alcanzaras a revisar. Si te equivocabas de platillo, corregirlo ya no era borrar una línea — era anular con motivo, imprimir un ticket de cancelación y tirar comida.
Ahora ese producto se queda en espera dentro de la cuenta. Puedes cambiarle la cantidad o quitarlo sin dar explicaciones, porque cocina todavía no sabe que existe. Cuando ya está bien, tocas Enviar a Cocina y sale el lote completo con su comanda de adición. Es como trabajan los sistemas de punto de venta de restaurantes grandes: editar la cuenta y avisarle a cocina son dos acciones distintas.
De un vistazo ves en qué va cada producto de la cuenta: lo que cocina ya terminó, lo que está preparando, y lo que sigue esperando que lo mandes. Antes el panel era una sola lista sin distinción, y no había forma de saber desde ahí qué platillos ya estaban listos para llevar a la mesa.
Si la orden tiene productos que cocina nunca recibió, el cobro, la división de cuenta y la pre-cuenta quedan bloqueados hasta que los envíes o los quites. Es para que nadie termine cobrándole a un cliente un platillo que nunca se va a preparar. El botón de cobrar sigue visible y te dice exactamente qué falta.
Y para que no se te olvide: si intentas salir de una orden con productos sin enviar, te avisamos antes de irte, y la orden se marca en Requieren atención si lleva mucho tiempo así.
Un ticket de mostrador que todavía no has enviado a cocina se cobra igual que siempre, de un toque. Esto solo aplica a órdenes que ya marcharon.
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