Cada orden entra con sus notas, modificadores y tiempo corriendo. Cocina, barra y mostrador ven lo que les toca sin depender de tickets impresos ni de alguien preguntando qué sigue.

Cuando una orden se confirma, la cocina la recibe con productos, modificadores y notas del cliente. El temporizador deja ver qué urge, las categorías pueden ir a estaciones distintas y un toque basta para marcar un platillo como listo.

La orden aparece en cocina apenas entra desde POS o menú QR. Nadie la vuelve a capturar ni corre a entregar un papel.
Cada tarjeta muestra cuánto lleva esperando. Eso ayuda a preparar por prioridad real y no por quien grita más fuerte.
Cuando un ticket se está pasando de tiempo, la pantalla lo hace visible antes de que el problema llegue a la mesa o al mostrador.
El equipo marca productos terminados sin salir del flujo. Así piso o mostrador saben qué ya puede entregarse.
En mostrador o food court, la TV de pedidos evita estar gritando nombres y reduce preguntas repetidas sobre si ya salió la orden.
Cocina, barra y postres pueden trabajar con vistas separadas para que cada quien vea solo lo suyo.
No es lo mismo una barra de bebidas que una cocina caliente o una operación de para llevar. La pantalla se adapta a esa diferencia.
Platillos con más pasos, tiempos variables y notas especiales visibles para que la línea avance sin olvidar cambios del cliente.
La barra ve sus bebidas aparte y no espera a que la cocina encuentre el ticket correcto para empezar.
Una estación propia evita que postres, entradas o complementos se pierdan detrás de los platos fuertes.
Las órdenes salen identificadas por canal para empacar bien y entregar a tiempo sin mezclar mesa con pickup.



Puede ser una tablet, una TV con navegador o una computadora. No necesitas un equipo dedicado para arrancar.
Cada pedido llega con productos, modificadores y notas. Si trabajas por estaciones, las categorías se pueden enrutar al área correcta.
El temporizador deja ver qué orden urge, el equipo marca los platillos terminados y luego puedes revisar tiempos para detectar dónde se atora el servicio.
La diferencia no es estética. Se nota en coordinación, tiempos y claridad durante el turno.
La orden no se cae del rail ni se moja. Sigue visible hasta que el equipo la completa.
Cocina, barra y piso miran el mismo estado. Eso baja el ruido y deja trabajar.
El temporizador ayuda a que una orden vieja no quede enterrada debajo de las nuevas.
Cada estación puede enfocarse en su parte sin revolver bebidas, postres y cocina caliente.
Los tiempos quedan registrados y eso permite ver qué platillos o horarios están frenando el servicio.
La orden viaja del frente a cocina sin volver a escribirse, así que bajan los errores de transcripción.
Usa cualquier tablet, monitor o computadora con navegador. No compras un KDS dedicado ni instalas software especial en tu cocina, solo abres la vista y empiezas a recibir pedidos.
Se integra con tu punto de venta y tu menú digital sin configuraciones complejas. Los pedidos llegan solos a la pantalla correcta, sin que nadie tenga que reescribirlos a mano.
Recibes cada mejora de la pantalla de cocina sin costo adicional ni reinstalaciones. Tu equipo siempre trabaja con la última versión y las funciones nuevas se activan solas.
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La TV operativa muestra el estado del pedido por número para que el cliente vea cuándo recoger. Funciona bien cuando no quieres que alguien de cocina o caja esté gritando nombres cada dos minutos.
Una pantalla de cocina sirve cuando le quita carga mental al equipo, no cuando solo cambia el lugar donde aparece el ticket. La señal más clara está en hora pico. Si hoy el cocinero tiene varios papeles acumulados, alguien pregunta cada pocos minutos cuánto falta y el mesero regresa a interrumpir para confirmar una orden, el problema no es solo de volumen. Es de visibilidad.
Con un KDS bien resuelto, la cocina ve el pedido completo desde que entra: productos, modificadores, notas y tiempo transcurrido. Eso evita dos pérdidas muy comunes. La primera es la orden que sí existe pero nadie encuentra. La segunda es la orden que sí se está preparando, pero el piso no sabe en qué va y vuelve a interrumpir a la línea para preguntar.
También conviene fijarse en cómo trabaja cada área. No opera igual una cocina caliente que una barra o una estación de postres. En TMD existe la vista de estaciones para asignar categorías a cada área. Eso ayuda a que la barra no tenga que escanear todos los platillos para encontrar sus bebidas y a que cocina no se distraiga con pedidos que en realidad le tocan a otra pantalla.
Otro punto importante es el canal de origen. En muchos restaurantes el caos empieza porque las órdenes llegan por caminos distintos: caja por un lado, QR por otro, para llevar por otro más. La cocina termina uniendo piezas en la cabeza. Cuando el POS y el menú QR mandan todo al mismo flujo, esa parte desaparece. El equipo ve la misma fila de trabajo aunque el cliente haya pedido de maneras distintas.
Brew Cafetería es un buen ejemplo porque el cuello de botella estaba justo ahí. Antes del cambio, el mesero tomaba la orden a mano, la barra gritaba tickets y cocina adivinaba qué preparar primero. Después de montar POS y pantalla de cocina en el mismo sistema, el tiempo promedio de entrega bajó de 9 a 4 minutos, los errores por turno bajaron de 2 a 4 hasta 0 a 1 y el negocio atendió 40% más clientes en fin de semana.
Eso no significa que una pantalla por sí sola arregle cualquier operación. Sí significa que hace visible lo que antes estaba escondido: qué orden lleva más tiempo, qué estación está libre, cuál se está atorando y qué ya puede salir. En cocina esa claridad vale mucho porque baja errores y también baja interrupciones.
Pídele temporizadores visibles en cada tarjeta. Pídele estaciones separadas si tu operación lo necesita. Pídele que las órdenes del POS y del menú QR entren al mismo lugar. Pídele que marcar un platillo como listo no implique pasos raros. Y pídele algo que se subestima mucho: que luego puedas revisar tiempos para detectar cuellos de botella reales, no intuiciones.
La TV operativa también pesa más de lo que parece en mostrador. Cuando el cliente puede ver el estado de su pedido por número, cocina deja de depender de alguien cantando tickets y caja deja de absorber preguntas repetidas. No es un detalle cosmético. Es una forma simple de sacar ruido del turno.
Si en tu cocina todavía se pierden comandas, si los tickets se mojan o se confunden, si barra y cocina se pisan trabajo o si el piso tiene que regresar demasiado seguido a preguntar por una orden, ya hay una señal clara. Otra pista es cuando el problema cambia de mesa en mesa, pero siempre se siente igual: nadie sabe con seguridad qué sigue primero.
Una buena pantalla de cocina no vuelve más rápido a un equipo por arte de magia. Lo que hace es ordenar la información para que el equipo sí pueda moverse a su ritmo real. Cuando eso pasa, la cocina deja de adivinar, el piso deja de interrumpir tanto y el cliente empieza a notar un servicio más parejo.
Si quieres revisar el plan donde entra este módulo, ve a precios. Y si quieres probar la operación completa con POS, QR y cocina en el mismo sistema, abre tu cuenta en registro.
Antes se nos perdían comandas en plena hora pico. Ahora todo entra a la pantalla y los tiempos bajaron solos.
Roberto Méndez
Taquería, Monterrey
La pantalla para el cliente nos quitó el caos del mostrador. Ya nadie pregunta cada dos minutos si su orden está lista.
Daniela Fuentes
Cafetería, CDMX
Separar cocina y barra en pantallas distintas fue lo mejor. Cada estación ve solo lo suyo y dejamos de revolver pedidos.
Luis Ortega
Restaurante-bar, Guadalajara
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