Ya puedes cerrar un ticket cargándoselo a un cliente de tu directorio, en lugar de tenerlo que cobrar en el momento. La orden se liquida, la mesa se libera y la deuda queda en la ficha de esa persona con su saldo al día.
Al cobrar, el cajero ve cuánto debe ya ese cliente y cuánto va a deber con este ticket, con su medidor de límite de crédito. Puede elegir o cambiar al deudor desde la misma lista de formas de pago, y dar de alta a un cliente nuevo sin salir de la venta. Si el ticket rebasa el límite que le pusiste, hay que marcar una casilla a propósito: ya no se pasa de largo sin darse cuenta.
Los abonos se registran desde la ficha del cliente y se reportan aparte: un abono es cobranza de una venta vieja, no venta del día. Por eso tiene su propio bloque en el corte de caja, en el resumen de turno y en el Corte Z impreso —sólo su parte en efectivo suma al arqueo del cajón— y hay un reporte de Cuentas por cobrar que te dice qué se te debe hoy.
Ajustes › Menú › Apariencia ahora es una lista: guardas todas las apariencias que quieras —diseño, tema y acabado— y exactamente una está activa. Puedes activar, duplicar, renombrar o borrar, y crear una nueva desde un estilo listo o desde cero. Así pruebas un look sin perder el que ya tenías puesto.
Editar abre una pantalla completa con tu menú real como vista previa en vivo: cambias un color o una tipografía y lo ves ahí mismo, sin guardar y sin abrir otra pestaña. Los ajustes de acabado se agruparon en secciones —Tipografía, Portada y logo, Fotos y carta, Fondo y Ajustes finos— en lugar del bloque único de quince controles donde había que cazar cada cosa.
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