El agente ahora tiene dos modos. En Automático contesta solo, como antes. En Con revisión no manda nada: deja un Borrador del agente en el cuadro de escritura de la conversación y alguien de tu equipo lo envía, lo edita o lo descarta. Es la forma de estrenarlo sin apostar tu reputación en el primer mensaje.
Un borrador puede traer Acciones propuestas —levantar un pedido, agregarle platillos, anotar la dirección, aplicar un descuento, crear el contacto— y ninguna corre hasta que la persona confirma. Puedes mandar el mensaje y ejecutar, sólo el mensaje, o sólo las acciones. Si el pedido propuesto trae un error, lo abres en un modal, corriges cantidades, opciones, modalidad o dirección, y el agente vuelve a redactar el mensaje con el pedido ya corregido, su folio y su total reales.
La ficha del agente muestra su Tasa de coincidencia: de los borradores que tu equipo mandó, cuántos salieron sin tocarse en los últimos 14 días. Cuando lleva al menos 30 borradores y 85 % salieron tal cual, te sugiere pasarlo a Automático —un clic tuyo, nunca por su cuenta—. Y hay un interruptor para pausar todos los agentes del negocio desde la pantalla Agentes, sin tener que apagarlos conversación por conversación.
Y aprende de lo que tu equipo contesta. Cuando alguien corrige o reescribe lo que el agente iba a decir, eso ya no se pierde: cada hora el agente revisa esas correcciones y las convierte en Propuestas, una cola que alguien de la bandeja aprueba, edita o rechaza. Nada entra al agente sin ese clic. Hay tres clases:
También aprende de lo que tu equipo responde en conversaciones donde el agente no participó: compara en silencio lo que él habría dicho, y sólo te muestra la diferencia si enseña algo. Nadie ve ese borrador y nada se ejecuta.
La pestaña Aprendido de cada agente lista todo lo que aprendió —reglas y respuestas rápidas— con las conversaciones de donde salió, quién lo aprobó y cuándo. Si algo no te gusta, lo quitas de ahí; y una regla aprendida se puede ampliar a todos los agentes del negocio.
El agente de WhatsApp es parte del plan Pro.
Si operas más de un local, la sucursal pasó a ser una frontera real. En Ajustes › Equipo decides si cada miembro ve todas las sucursales o sólo las suyas; los miembros nuevos y las invitaciones empiezan cerrados. Quien ve sólo una sucursal ve nada más sus pedidos, sus clientes, su bandeja de CRM, sus avisos, sus exportaciones y sus reportes.
El dinero se mueve desde su sucursal: el efectivo se cobra con la sucursal del pedido abierta, y el PIN de gerente vale donde ese gerente opera. Cada sucursal tiene sus métodos de pago aceptados, su caja y su cuenta para transferencias —el checkout del menú ya toma la de la sucursal donde el comensal está pidiendo, no una sola para todo el negocio—. Las impresoras se quedan en su sucursal y cada comanda se imprime en la suya.
Los reportes dejaron de mezclar horarios. Reportes tiene un selector Todas / una sucursal, y «hoy» significa el día de cada sucursal en su propia zona horaria: las horas pico, el corte, los gastos, la Rentabilidad y el comparativo leen cada local en su reloj. El corte diario por WhatsApp sale a la hora local de cada sucursal, al dueño y al gerente de ese local.
Y cuando cierras un local, se archiva en lugar de borrarse: no se puede archivar con turno abierto ni pedidos en vivo, y siempre queda una sucursal abierta y publicada. Una sucursal nueva nace sin publicar, con su tarjeta de configuración, y puede copiar la configuración de otra —precios y estaciones incluidos—.
Hay un botón flotante en el panel que abre un Asistente de ayuda sobre la pantalla donde estás, sin sacarte de lo que hacías. En teléfono se abre como hoja desde abajo, a todo lo ancho, y se cierra arrastrándola.
Lo importante es lo que ahora sabe. Antes contestaba en abstracto; hoy sabe desde qué pantalla le preguntas —un «¿qué es esto?» desde Ajustes › Impresión se entiende— y conoce la configuración de tu negocio y de tu sucursal activa: si tienes pagos en línea prendidos, qué métodos de pago acepta esa sucursal, qué número de WhatsApp ve tu comensal, si está publicada, tus modalidades y tus topes de plan. Así puede responder «¿cuántos productos me quedan?» o «¿en cuál de mis sucursales tengo a domicilio prendido?» en lugar de mandarte a buscarlo.
Y busca en los artículos de ayuda cuando le sirve, en vez de cargarlos siempre: contesta más rápido y con lo que de verdad aplica.
Además de tarjeta, ya puedes pagar tu plan con transferencia SPEI o con ficha de OXXO. El primer periodo se paga por adelantado y tu acceso se abre cuando entra el dinero. Para las renovaciones eliges si se cobran solas a tu tarjeta o si prefieres recibir una factura que pagas con tarjeta, transferencia u OXXO. La pantalla de Ajustes › Suscripción te muestra el método elegido y te avisa si hay un pago pendiente.
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